Lo primero de todo queremos diferenciar entre una cata a oscuras y una cata a ciegas. Seguramente muchos de vosotros relacionáis la cata a ciegas con la experiencia de catar con una venda o a oscuras, pero no es lo mismo.

En la cata a ciegas se tapa las etiquetas de las botellas para que no influya en los catadores el conocimiento de la marca o añada que están bebiendo. Según los expertos el objetivo es llegar a la mayor objetividad a la hora de analizar el vino.

Sin embargo en la cata a oscuras es al catador, y no al vino, a quien se le pone una venda en los ojos. En este caso el objetivo es bastante diferente de la cata a ciegas, se busca experimentar de una forma mucho más intensa el sabor, tacto y olor del vino.

Una vez aclaradas las diferencias, vamos a conocer un poco más las catas a oscuras.

Este tipo de catas, bien sean de vino o de comida, nacen con la curiosidad de conocer cómo perciben las personas invidentes. Muchos estudios han determinado que cuando no se puede disfrutar del sentido de la visa, los otros sentidos se agudizan. El orden en el que los sentidos se vuelven más fuertes es el siguiente:  tacto>oído>gusto>olfato. Se consigue percibir cosas que antes no se podía, debido a que la vista es la que manda al cerebro información sin necesidad de usar otros sentidos como el tacto.

Las texturas, los sabores, los aromas y las combinaciones cambian cuando no podemos ver la comida, y se agudizan otros sentidos como el oído, el olfato, el gusto y, en algunos casos, el tacto; porque comer con las manos no está mal visto en este tipo de experimento gastronómico. Muchos de los expertos en la cata a oscuras afirman que no sólo se agudizan, sino que puede incluso llegar a cambiar por completo las sensaciones.

¿Dónde podéis vivir esta experiencia?

Aunque la idea nació en Alemania en 1999, poco a poco se va expandiendo por el mundo. En España el resturante más conocido por ofrecer una cena totalmente a oscuras es Dans le noir en Barcelona, una cadena de restaurantes distribuidas por todo el mundo y que pretende que sus comensales se concentren en la comida.

En Madrid se encuentra el restaurante Diablo Mundo que únicamente dedica los jueves a esta actividad.

También podéis probar a hacerlo en casa, sólo necesitáis una venda de ojos y un buen vino. Que mejor oportunidad que nuestra oferta para El Día del Padre para experimentar con este caldo denominado como añada excelente por el Consejo Regulador.

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